La televisión se ha consolidado como uno de los grandes retos estéticos del diseño de interiores contemporáneo. Por mucho que intentemos disimularla o apagarla, la pantalla negra se convierte de manera inevitable en el punto focal de cualquier salón, un protagonismo que rara vez favorece la armonía decorativa que buscamos en nuestro hogar. A medida que los paneles ganan pulgadas y presencia, arquitectos e interioristas internacionales perfeccionan soluciones imaginativas que permiten disfrutar al máximo de las plataformas de cine y series sin sacrificar la coherencia visual del espacio.
Lejos de los mastodónticos muebles de pared que colonizaron los salones a principios de milenio, las tendencias actuales abogan por la discreción, la multifuncionalidad y la integración arquitectónica. Desde paneles móviles hasta revestimientos de madera que camuflan la tecnología, repasamos cinco propuestas de primer nivel firmadas por estudios de interiorismo para integrar la televisión en el salón con acierto y estilo.
1. Detrás de unos paneles plegables que parecen parte del mobiliario
Una de las soluciones más ingeniosas y sofisticadas consiste en ocultar por completo el televisor tras un sistema de puertas que se mimetizan con el resto del mobiliario a medida. De este modo, cuando la pantalla está apagada, la pared recupera una limpieza visual impecable, transformándose en un paramento continuo de líneas depuradas.
Un excelente exponente de esta fórmula se encuentra en una vivienda madrileña reformada por el estudio Iker López Estudio. En este proyecto, el diseño del salón integra un panelado con apertura de tipo librillo que oculta el dispositivo y solo se abre en el momento de disfrutar de una sesión de entretenimiento.
Más allá de su evidente valor estético, este tipo de estructuras esconden una doble funcionalidad muy valorada por los profesionales del diseño. Una vez abiertas, las propias hojas del panel actúan como viseras laterales que bloquean los molestos reflejos de luz natural procedentes de los grandes ventanales, mejorando notablemente la experiencia visual sin necesidad de recurrir a pesados sistemas opacos.
2. Integrada en una pared revestida de madera noble
No siempre es necesario camuflar la tecnología detrás de puertas o mecanismos ocultos. En muchas ocasiones, la clave del éxito radica en dotar a la pared de un revestimiento noble que integre visualmente la pantalla dentro de una composición global, restándole protagonismo absoluto a través de la textura y el color.
Esta estrategia define la intervención llevada a cabo por la interiorista Katya Begicheva en un elegante apartamento contemporáneo. En este espacio, el paramento principal se revistió por completo con lamas de madera natural, un recurso que aporta calidez inmediata y transforma una zona fría y puramente tecnológica en un elemento fundamental del lenguaje decorativo.
La riqueza visual de la madera desvía sutilmente la atención, logrando que el ojo humano perciba el conjunto como un lienzo equilibrado y armónico. Es una opción especialmente idónea para salones de planta abierta, donde la continuidad de los materiales favorece la fluidez visual entre la zona de estar y el comedor.
3. Un mueble giratorio para liberar la distribución del salón
Condicionar toda la distribución del mobiliario en torno a una pantalla fija es uno de los errores más frecuentes en interiorismo. Para evitarlo, la arquitecta e interiorista Lidia Molina aplicó una solución tan flexible como vanguardista en la reforma de un apartamento vacacional situado en la costa de Dénia.
En lugar de anclar el televisor a la pared principal, el proyecto incorpora el versátil sistema giratorio Connect, firmado por la firma italiana Extendo. Este mecanismo permite orientar la pantalla hacia diferentes ángulos de la estancia según las necesidades del momento, liberando por completo la disposición de los sofás.
Gracias a esta movilidad, el salón deja de girar en torno a la tecnología para priorizar otros atractivos espaciales, como unas excepcionales vistas panorámicas al mar Mediterráneo. El mobiliario principal, que incluye piezas de marcas de referencia como la mesa de Andreu World y las sillas de Ondarreta, se organiza de forma totalmente libre y natural.
4. Apostar por un mueble bajo y discreto que aligere el espacio
A veces, la respuesta al dilema de la televisión reside en la moderación y en el rechazo frontal a los grandes armarios modulares. Olvidarse de los muebles voluminosos concebidos exclusivamente para albergar aparatos electrónicos permite aligerar de inmediato la atmósfera del salón.
Una referencia clara de esta corriente minimalista la encontramos en los trabajos del arquitecto y diseñador Vivi Cirello en Brasil. Su propuesta huye de los artificios y reduce el soporte del televisor a una mínima expresión, permitiendo que conviva de manera orgánica con piezas de coleccionista, libros seleccionados y vegetación de interior.
Un banco bajo de líneas arquitectónicas puras ayuda a restar peso visual a la pantalla sin necesidad de ocultarla mecánicamente. El resultado es un salón de aspecto despejado, sofisticado y profundamente acogedor, pensado para el día a día.
5. Estética industrial con un mueble suspendido
Cuando los metros cuadrados escasean o los materiales de la vivienda tienen una fuerte personalidad —como paredes de ladrillo visto o hormigón pulido—, la ligereza visual se convierte en la máxima prioridad decorativa.
En una reforma de carácter industrial ubicada en Barcelona, el diseño opta por fijar un mueble de televisión suspendido directamente a la pared, manteniendo despejada toda la superficie del suelo. Este sencillo gesto arquitectónico amplifica la sensación de amplitud espacial y aporta un toque contemporáneo muy depurado.
Aunque la pantalla permanece a la vista, el conjunto demuestra que la tecnología puede integrarse con elegancia si se cuidan los soportes y se equilibra con textiles cálidos y una iluminación ambiental adecuada. Al final, el objetivo primordial de cualquier salón actual debe ser crear un hogar confortable para vivir, donde la tecnología esté al servicio del bienestar y nunca de la imposición estética.