La ruta de senderismo perfecta para este otoño en Bizkaia: así es el ascenso al monte Kolitza desde Balmaseda

El otoño en Las Encartaciones ofrece una de las mejores experiencias de senderismo en Bizkaia con la ruta circular al monte Kolitza, un histórico monte bocinero accesible desde la villa medieval de Balmaseda.

El otoño transforma radicalmente los paisajes del País Vasco, mudando las tonalidades verdes de los valles hacia una paleta cromática ocre, dorada y rojiza. Si buscas una escapada de senderismo que combine naturaleza en su estado más puro, patrimonio histórico y la esencia más auténtica de Euskadi, las Encartaciones (Enkarterri en euskera) se alzan como el destino perfecto. Situada en el extremo más occidental de Bizkaia, esta comarca de valles apartados, cuevas milenarias y caseríos tradicionales esconde uno de los tesoros montañeros más emblemáticos del territorio: el monte Kolitza.

A poco más de treinta kilómetros de Bilbao, la histórica villa de Balmaseda —la primera fundación urbana de Bizkaia, datada en el año 1199— se convierte en el punto de partida ideal para adentrarse en esta aventura otoñal. Su entramado medieval de calles empedradas, iglesias monumentales y palacetes barrocos contrasta de inmediato con la imponente silueta del Kolitza, uno de los cinco míticos montes bocineros de Bizkaia que antaño convocaban a las Juntas Generales mediante hogueras y tañidos de campana o cuerno.

Para conquistar sus 879 metros de altitud con la llegada del otoño, se proponen dos rutas circulares perfectamente estructuradas que parten desde la propia localidad balmasedana. La primera opción, ideal para quienes buscan una jornada de senderismo accesible y sin excesiva exigencia técnica, comprende un recorrido circular de unos 10,5 kilómetros que arranca en el pintoresco barrio de Pandozales. La segunda alternativa, de dificultad moderada y con una distancia aproximada de 15 kilómetros, comienza directamente en el casco urbano de Balmaseda, prolongando el disfrute del paisaje a través de un desnivel más exigente pero sumamente gratificante.

Ambos trazados comparten el encanto de discurrir por caminos flanqueados por frondosas coníferas, caseríos tradicionales encajados en las laderas y pequeños viñedos donde se cultiva el apreciado txakoli de la comarca. A medida que se gana altura, el aire fresco del otoño impregna el ambiente, mientras el suelo se tapiza de hojarasca y musgo, ofreciendo una estampa plenamente evocadora para los amantes de la fotografía de naturaleza y el excursionismo sosegado.

El gran colofón de la ascensión aguarda en la cima del Kolitza, donde se alza la emblemática ermita de San Sebastián y San Roque, reconstruida a principios del siglo XX sobre los riscos. Desde este balcón privilegiado, las vistas panorámicas abarcan un horizonte inabarcable: la majestuosa sierra Salvada, las cumbres de los montes Gorbea y Candina, así como los valles encartados que se extienden a sus pies. Una recompensa visual inigualable que convierte esta ruta otoñal en una experiencia imprescindible para redescubrir el lado más auténtico, verde y monumental de Bizkaia.

Créditos de imágen de portada

https://www.visitenkarterri.com/

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