Girona es una de esas ciudades capaces de cautivar al viajero desde el primer instante gracias a un casco histórico donde el tiempo parece haberse detenido entre callejuelas empedradas, murallas milenarias y fachadas coloridas reflejadas sobre el río Onyar. Organizar una escapada de fin de semana permite descubrir con calma un auténtico museo al aire libre que combina un rico legado medieval, judío y romano con una pujante escena gastronómica y cultural. Proponemos un itinerario equilibrado de dos días para exprimir al máximo los rincones más emblemáticos y los secretos mejor guardados de la capital gerundense.
Día 1: El Barri Vell, la majestuosa Catedral y el Call Jueu
La primera jornada debe comenzar obligatoriamente en el corazón histórico de la ciudad, conocido como el Barri Vell. Perderse por su laberinto de callejuelas medievales es la mejor manera de tomar contacto con el ambiente gerundense. El primer gran hito del recorrido es la imponente Catedral de Girona, situada en lo alto de una escalinata monumental que preside la plaza de la Catedral. Este templo destaca por poseer la nave gótica más ancha del mundo y alberga tesoros de valor incalculable como el célebre Tapiz de la Creación.
Muy cerca de la Seo se encuentra el Call Jueu, el antiguo barrio judío de Girona y uno de los mejor conservados de toda Europa. Sus callejones estrechos de piedra y sus patios interiores trasladan directamente a la época medieval. En este mismo entorno, el Museu d’Història dels Jueus ofrece una perspectiva fascinante sobre la importante comunidad que habitó la zona durante siglos. Tras callejear por el barrio judío, resulta imprescindible descender hacia los pies del río Onyar para admirar las icónicas Casas del Onyar, un conjunto de coloridas fachadas colgadas sobre el agua que se han convertido en la estampa más fotografiada de la ciudad, especialmente desde puentes históricos como el de Piedra o el de les Peixateries Velles, diseñado este último por la empresa de Gustave Eiffel.
Día 2: Murallas defensivas, los Baños Árabes y la Girona de cine
El segundo día de viaje invita a descubrir la faceta defensiva y monumental de Girona recorriendo sus Passeig de la Muralla. Este camino de ronda, formado por tramos de murallas de origen romano y ampliaciones medievales, permite caminar por las alturas y disfrutar de unas vistas panorámicas extraordinarias que abarcan desde lostejados del casco antiguo hasta los distantas cumbres del Pirineo y las Gavarres. El acceso es libre y constituye uno de los paseos más agradables al atardecer o a primera hora de la mañana.
Continuando con el itinerario, el siguiente punto de interés son los Baños Árabes, una construcción románica del siglo XII inspirada en las termas romanas y en los baños musulmanes y hebreos. Su vestíbulo original y la sala central con una elegante cúpula sostenida por esbeltas columnas son de visita obligada. A pocos pasos se alzan el monasterio románico de Sant Pere de Galligants, que hoy acoge el Museo de Arqueología de Cataluña, y la iglesia de Sant Feliu, primer templo catedralicio de la ciudad con su característico campanario truncado.
Los aficionados al séptimo arte y a las series de televisión encontrarán en Girona un plató cinematográfico inigualable, ya que sus rincones medievales sirvieron de escenario para producciones internacionales como Juego de Tronos. Para terminar el fin de semana con un buen sabor de boca, nada como pasear por la animada Plaça de la Independència, un espacio porticado de estilo neoclásico perfecto para descansar en alguna de sus terrazas tradicionales y degustar la gastronomía local antes de despedirse de tierras gerundenses.