Ruta en bicicleta por los Países Bajos: un fin de semana entre Róterdam, molinos y Gouda

Ruta en bicicleta por los Países Bajos: un fin de semana entre Róterdam, molinos y Gouda

Por | 19/10/26 · 14:41 h
Recorrer los Países Bajos en bicicleta durante una escapada de fin de semana permite descubrir un paisaje idílico de canales, sauces y molinos históricos, combinando la vanguardia urbana de Róterdam con la tradición artesana de Gouda.

El camino avanza junto a un canal sobre el que se bañan varios sauces llorones, perfilando un idílico paisaje que durante siglos los neerlandeses moldearon mediante diques y canales para ganar terreno al mar. Hoy, este escenario de horizontes infinitos protagonizados por molinos y un verdor perenne se puede explorar sobre dos ruedas en una fascinante escapada de fin de semana que combina arquitectura vanguardista, patrimonio industrial y tradición quesera.

Sábado: De la vanguardia de Róterdam a los molinos de Kinderdijk

Sábado: De la vanguardia de Róterdam a los molinos de Kinderdijk
Imagen: en.rotterdam.info

La aventura comienza en Róterdam, una urbe moderna y de silueta vertical que rompe con la imagen tradicional del país. Tras aterrizar en el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol, un tren directo traslada al viajero en menos de una hora hasta la reina del Mosa. Un excelente punto de partida es el céntrico The Usual, un alojamiento de diseño ecológico y espacios contemporáneos bañado por la luz natural.

Para recorrer el trayecto con total comodidad, lo idóneo es alquilar una bicicleta eléctrica en establecimientos locales como See Rotterdam, donde proporcionan la equipación y los accesorios necesarios. Con el transporte listo, la primera parada cultural es el Museo FENIX, ubicado en un histórico almacén portuario de 1923 que perteneció a la Holland America Line y desde el cual zarparon millones de emigrantes hacia Norteamérica.

Tras pedalear por la península de Katendrecht, el itinerario conduce hacia los hitos urbanísticos más emblemáticos de la ciudad: las Casas Cubo de Piet Blom y el vanguardista Markthal, bajo cuya cubierta abovedada y decorada con frescos gigantescos se pueden degustar especialidades locales. Muy cerca, en la calle Sophoclesstraat, sorprende la colosal obra tridimensional “Make life great again” del artista madrileño Sfhir, un homenaje al abrazo como símbolo universal de paz.

Desde el muelle situado bajo el Puente de Erasmo se toma el waterbus rumbo a Kinderdijk con la bicicleta a bordo. Apenas media hora de travesía fluvial introduce al viajero en el territorio de los 19 molinos construidos en el siglo XVIII para drenar el pólder de Alblasserwaard, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es imprescindible adentrarse en el Museummolen Nederwaard para conocer de primera mano cómo vivían las familias de molineros.

De la fortificación de Nieuwpoort a la historia de Gouda

El pedalero continúa por un tramo paisajístico excepcional flanqueado por canales y praderas de vacas lecheras hasta alcanzar, tras 19 kilómetros, Nieuwpoort, una villa fortificada del siglo XVII que conserva intactas sus murallas estrelladas. Un breve trayecto en ferry cruza el río Lek hasta Schoonhoven, la célebre “Ciudad de la Plata”, cuyos talleres orfebres mantienen una tradición artesanal viva desde el Medievo.

Siguiendo la ribera del río Vlist durante otra hora de pedaleo se llega a Gouda al atardecer. La animada plaza Markt, presidida por su gótico ayuntamiento, invita a cenar en Lichfabriek, un restaurante de estética industrial instalado en una antigua central eléctrica del siglo XIX con vistas al canal Gouwe. Para descansar, el City Hotel Gouda ofrece estancias de cuatro estrellas con guiños al patrimonio local.

Domingo: Secretos de Gouda y la báscula de brujas de Oudewater

La jornada dominical arranca profundizando en el producto más internacional de la localidad en la Goudse Cheese Experience, un espacio interactivo con catas guiadas que se complementa con la visita histórica a la Weigh House. Tampoco hay que marchar sin probar los tradicionales stroopwafels, los famosos barquillos rellenos de sirope nacidos aquí en 1810.

Tras pasear junto a la imponente iglesia de Sint-Janskerk y sus 72 vidrieras del siglo XVI, el carril bici junto al Lange Linschotel conduce en 14 kilómetros hasta Oudewater. En esta encantativa villa medieval se localiza la Heksenwaag, una histórica báscula de brujas del siglo XVI donde las personas acusadas de brujería demostraban su inocencia al comprobarse que su peso correspondía al de cualquier ser humano, salvándose así de la hoguera gracias a un privilegio del emperador Carlos V.

El regreso a Gouda permite cerrar el círculo antes de tomar cómodamente el tren de vuelta a Róterdam, demostrando que los paisajes más bucólicos de los Países Bajos se disfrutan plenamente cuando el agua y los pedales marcan el ritmo del viaje.