Durante siglos, contemplar la imponente estampa de Ronda ha significado asomarse al vacío desde lo alto de su célebre desfiladero, a casi cien metros de altura sobre el cauce del río Guadalevín. El icónico Puente Nuevo, una auténtica obra maestra de la arquitectura dieciochesca proyectada por el arquitecto turolense José Martín de Aldehuela, ha reinado solitario en el imaginario colectivo como la postal definitiva de esta ciudad malagueña. Sin embargo, la perspectiva ha cambiado por completo gracias a una infraestructura que permite adentrarse en las entrañas mismas de la garganta y caminar literalmente pegados a sus paredes rocosas.
El Camino del Desfiladero del Tajo se ha consolidado como uno de los atractivos turísticos y naturales más fascinantes de Andalucía. Tras el rotundo éxito de su primera etapa —que superó con creces las 400.000 visitas acumuladas desde su inauguración—, el proyecto culminó su ambiciosa ampliación con la apertura oficial de la segunda fase. Esta nueva etapa incorpora 500 metros adicionales de pasarelas suspendidas que se suman a los 200 metros iniciales, configurando un recorrido total de casi un kilómetro que desciende hasta el fondo del cañón.
El trazado empieza a cobrar forma en las inmediaciones del Puente Nuevo, ofreciendo una vista tan vertical como vertiginosa de los sillares de piedra extraídos de la propia garganta durante su construcción, finalizada en 1793 tras más de cuatro décadas de obras. A medida que el visitante avanza por las pasarelas metálicas ancladas a la roca, el sonido del agua y el murmullo de los pájaros acompañan un trayecto que discurre paralelo al río Guadalevín. Esta experiencia única conecta de manera directa naturaleza, geología e historia, revelando rincones arquitectónicos y perspectivas hasta ahora totalmente inaccesibles para el gran público.
El itinerario continúa su curso bajo el colosal arco del puente hasta alcanzar las inmediaciones de la histórica Ermita de San Miguel, situada estratégicamente junto al entorno de los Baños Árabes y la zona de Padre Jesús. Además del impacto visual de caminar entre paredes de roca viva que se elevan imponentes a ambos lados, la entrada al complejo incluye el acceso a otros dos puentes históricos que salvan el cañón, enriqueciendo el valor patrimonial de la visita.
En el plano práctico, la entrada general al Camino del Desfiladero del Tajo ronda los 12 euros por persona, consolidándose como una opción de ocio accesible tanto para senderistas experimentados como para familias que busquen una vivencia emocionante. Como reconocimiento al vínculo local con este paraje, el Ayuntamiento de Ronda, encabezado por la alcaldesa María de la Paz Fernández, ha establecido que los vecinos empadronados en el municipio puedan disfrutar del recorrido de forma totalmente gratuita. Las reservas se gestionan de manera anticipada a través de la web oficial del proyecto del Desfiladero del Tajo.
Esta ampliación no solo enriquece la oferta turística de la Serranía de Ronda, sino que redefine por completo la forma de entender su patrimonio más universal. Ya no se trata únicamente de admirar la ciudad colgada sobre el precipicio desde sus miradores superiores, sino de descender al corazón de la tierra para comprender la titánica escala de su geografía y la maestría de su ingeniería histórica.
Via | https://desfiladerodeltajo.info/