Ruta a los Ojos del Diablo en Cantabria: acantilados salvajes, buitres y vistas de infarto en el Monte Candina

Descubre la ruta circular a los Ojos del Diablo en Cantabria, un recorrido de 9,5 kilómetros por el Monte Candina que combina acantilados salvajes, buitres leonados y vistas imponentes sobre el mar Cantábrico.

Hay rincones en la geografía española donde la grandiosidad de los paisajes no depende de alcanzar cimas kilométricas, sino de la perfecta simbiosis entre el relieve montañoso y la inmensidad del mar Cantábrico. Un ejemplo sobresaliente de esta magia costera lo encontramos en la sorprendente ruta circular que discurre por el Monte Candina, un itinerario de aproximadamente 9,5 kilómetros y unos 500 metros de desnivel positivo que combina playas salvajes, senderos de alta exigencia técnica sobre roca caliza y algunas de las panorámicas más arrebatadoras de toda la cornisa cantábrica.

El punto de partida de esta aventura se sitúa habitualmente en las inmediaciones de Oriñón y Sonabia. Para los viajeros que se desplazan en coche, el acceso resulta sumamente cómodo desde los principales núcleos del norte peninsular. Desde Bilbao, se toma la A-8 en dirección a Santander hasta la salida 160, enlazando con la carretera que conduce directamente hacia Sonabia y Oriñón. Quienes partan desde Donostia conectarán con la A-8 a través de San Sebastián, mientras que los visitantes procedentes de Vitoria o Pamplona accederán de forma rápida mediante la red de autovías que enlazan con el corredor cantábrico.

El sendero arranca junto a la pintoresca playa de Sonabia, un arenal custodiado por laderas escarpadas que de inmediato avisan al viajero de la verticalidad del entorno. La primera parte del trayecto avanza de forma amable, permitiendo disfrutar de la brisa marina y del contraste cromático entre el verde intenso de los prados costeros y el azul profundo del océano. Sin embargo, esta aparente tranquilidad cambia de registro de manera notable a medida que se gana altura. El terreno se transforma en una sucesión de grandes bloques de roca caliza y pendientes exigentes donde la concentración y el uso de las manos en determinados pasos resultan indispensables.

A lo largo de este tramo de ascensión, la silueta caprichosa de La Ballena —un característico saliente rocoso que emerge de las aguas— se va empequeñeciendo bajo nuestros pies, mientras el perfil del Monte Candina despliega su carácter más salvaje. Es precisamente en este macizo kárstico donde se localiza uno de los mayores tesoros naturales del norte peninsular: los célebres Ojos del Diablo. Estas formidables ventanas naturales, esculpidas durante milenios por la erosión sobre la roca, actúan como gigantescos miradores pétreos enmarcados cara a cara contra el mar.

Situarse bajo estos inmensos arcos rocosos ofrece una perspectiva visual verdaderamente colosal que justifica sobradamente el esfuerzo físico del ascenso. Además, el entorno del Monte Candina esconde otra singularidad ecológica de primer orden: alberga una de las colonias de buitres leonados más importantes y extraordinarias de Europa en pleno litoral costero. No es inusual contemplar a estos majestuosos animales planear aprovechando las corrientes térmicas ascendentes que chocan contra los acantilados marinos, dotando a la excursión de una dimensión naturalista excepcional.

Tras disfrutar sin prisa de las vistas desde la parte alta y capturar la magia del paisaje, la ruta emprende el descenso en dirección al área recreativa de Liendo. Esta bajada permite relajar la tensión muscular acumulada entre las rocas, transitando por senderos más cómodos y amables que devuelven paulatinamente al grupo hacia la zona de partida por carretera, cerrando así una circular inolvidable.

A la hora de afrontar esta excursión, es fundamental tener en cuenta una serie de recomendaciones prácticas de seguridad. Dado que el recorrido carece por completo de fuentes de agua potable y buena parte transcurre sin sombra, resulta imprescindible cargar con abundante líquido en la mochila. Asimismo, debido al firme kárstico y a la naturaleza técnica de los tramos de piedra, es obligatorio calzar botas o zapatillas de montaña con suela de excelente agarre. Aunque la ruta es intuitiva, llevar el track descargado garantiza una orientación óptima en todo momento para disfrutar con total tranquilidad de una de las joyas mejor guardadas del litoral de Cantabria.

Créditos de imágen de portada

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